
¿Tenemos la capacidad de predecir cómo será nuestro invierno en la región de Aysén?
Giovanni Daneri
Director Ejecutivo, CIEP
Oceanógrafo Programa COPAS Sur-Austral
Con mayor frecuencia se asocian los cambios naturales (sobre todo los de carácter catastróficos) al fenómeno del calentamiento global que ha significado un aumento en la temperatura promedio mundial de 0,6º y un aumento del nivel del mar de entre 9 a 20 cm. Existen fenómenos naturales sin embargo que vienen repitiéndose desde miles de años; tal es el caso de los eventos El Niño-Oscilación Sur (ENOS) de ocurrencia irregular con tendencia entre 3 a 6 años. ENOS es una anomalía que afecta toda la cuenca del pacífico sur oriental y se caracteriza por incrementos en la temperatura superficial del mar, cambios en la calidad de las aguas en la zona centro norte de nuestro país y generalmente también a un régimen distinto de precipitaciones que afecta a la mayoría de los países de centro y América del Sur. ENOS se produce al debilitarse los vientos tropicales (debido a cambios en los centros de presión de Tahiti y Darwin en Australia) lo que resulta en que las aguas cálidas «apiladas» por los vientos alisios en el Pacífico oriental se devuelvan hacia las costas de nuestro lado del pacífico propagándose luego (en forma de onda kelvin atrapada a la costa), hacia el sur del continente Sudamericano. ENOS es el ciclo climático, en términos decadales y subdecadales más grande a nivel planetario. Tiene implicancias profundas en el tiempo y las condiciones oceánicas no sólo, a través del Pacífico tropical (donde se origina el evento ENOS) sino que también, a través de teleconexiones atmosféricas; influencia las condiciones de tiempo en latitudes medias y altas produciendo anomalías de temperatura y precipitación en toda la costa de nuestro país. Predecir eventos climáticos tiene posiblemente las mismas probabilidades de éxito que la predicción de movimientos sísmicos, sin embargo como país debemos incorporar los modelos predictivos en nuestra planificación territorial con las limitaciones estadísticas de lógica difusa. Para este año Meteorología de Chile ha señalado que existe un 50% de probabilidades que El Niño inicie una fase de invierno. Al mismo tiempo nuestros colegas del CIIFEN (Centro Internacional para la Investigación del fenómeno de el Niño, en Ecuador) que construye sus modelos predictivos en base a 380 estaciones meteorológicas de varios países de América Latina, han pronosticado para el primer período del 2014 mayores probabilidades de lluvia por sobre lo normal en región caribeña y andina centro norte del ecuador; región andina centro y sur del Perú. Para Chile se pronostica precipitaciones sobre lo normal en la regiones altiplánica de Arica y Parinacota y precipitaciones bajo lo normal en la zona central, mientras que en la zona sur y austral normal ligeramente bajo normal. Este último pronóstico es coherente con la apreciación que cuando llueve en el norte, en nuestra región se instala generalmente un sistema de alta presión (fría) que reduce las precipitaciones pero aumenta las condiciones frías. ¿Tendremos entonces en Aysén un invierno menos lluvioso y frío de lo normal? El mayor problema que tenemos para aventurar pronósticos con cierto grado de certeza es la falta de información científica dura. Los modelos predictivos son tan buenos como los datos que los alimentan, por lo que se hace urgente incrementar estudios sobre nuestro océano adyacente y el clima de nuestra región.
Fuente: El Diario de Aysén