Omare: El observatorio que ofrecerá información en línea sobre el Seno de Reloncaví

Omare: El observatorio que ofrecerá información en línea sobre el Seno de Reloncaví

La Universidad de Los Lagos, junto con el Centro Imar, está implementando el Observatorio Marítimo Reloncaví. La iniciativa surgió a partir de un proyecto iniciado en 2017 que tuvo como resultado la instalación de una boya oceanográfica en la zona central de este importante cuerpo de agua.

Aunque vivimos en un mundo globalizado, donde el impacto del desarrollo científico y tecnológico se evalúa frecuentemente por medio de publicaciones científicas, algunas instituciones académicas, como la Universidad de Los Lagos (ULagos), se han interesado también por avanzar en investigaciones y en la implementación de proyectos con profundo impacto regional, con el fin de mejorar las condiciones del territorio sobre todo en estos tiempos de pandemia y cambio global donde urge más que nunca contar con información científica abierta que provea datos relevantes que permitan a las sociedades progresar.

Dentro de este marco, y con el objetivo de colaborar mediante una investigación pertinente con los desafíos de la región de Los Lagos, en particular, ULagos, con la participación directa de su Centro Imar, está trabajando en la implementación del Observatorio Marítimo Reloncaví (Omare). De acuerdo con lo informado desde la casa de estudios, este observatorio surge a partir de un proyecto iniciado en marzo de 2017 que tuvo como resultado la instalación de una boya oceanográfica en la zona central del Seno Reloncaví, a pocos kilómetros de la Isla Guar y Caleta Arena.

En la actualidad, ya se cuenta con tres años de mediciones continuas de variables atmosféricas (temperatura del aire, presión atmosférica y velocidad y dirección del viento) y de la calidad del agua (temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, pH, fluorescencia y turbidez), además de fitoplancton, zooplancton, sedimentos marinos y toxinas marinas, permitiendo toda esta información conocer cómo funciona el Seno de Reloncaví a través de las estaciones del año.

Estos datos han permitido, por ejemplo, confirmar la importancia que tienen los aportes de agua dulce –provenientes, principalmente, del derretimiento de las nieves durante primavera y verano– en la producción biológica de la región. Es que, en el actual contexto del cambio climático, el aumento paulatino de la temperatura del aire traerá consigo el incremento del derretimiento acelerado de las nieves que, combinado con la tendencia negativa en las precipitaciones, se espera que causen una drástica disminución en los aportes de agua dulce. De esa forma, la salinidad podría ser tan alta como la del Océano Pacífico adyacente.

La situación antes mencionada podría disminuir la estratificación, es decir, las capas o estratos que se producen cuando el agua dulce menos densa se pone encima del agua oceánica más salada-densa. Si se dispone de menos agua dulce, entonces la capa superior va a desaparecer, por tanto, disminuye la estratificación, afectando la producción biológica. Es por eso que estas mediciones tienen una alta relevancia para la región.

Pero a los datos que proporciona la boya instalada en el Seno de Reloncaví, se han estado agregando esfuerzos para entregar información aún más detallada. “Alrededor de esta boya se comenzaron a generar más investigaciones, sumándose científicos de otras universidades y entidades, aumentando la información recabada. En este sitio de estudio convergen procesos naturales de gran interés para la ciencia, y también ocurren actividades antrópicas, como la salmonicultura y miticultura, que son afectadas también por los cambios del clima, pero a su vez también estas actividades interactúan con el ecosistema”, señala Iván Pérez Santos, investigador y profesor asociado del Centro Imar.

Fue así como esta idea de investigación fue creciendo y hoy se ha convertido en el Observatorio Marino Reloncaví, más conocido como “Omare”, que buscará entregar datos abiertos para la comunidad. “Nosotros hemos trabajado desde hace mucho con el concepto ciencia abierta, porque la mayoría de los fondos con los que nos desarrollamos son públicos. Por eso, nuestros datos siempre están disponibles y Omare los entregará en una plataforma para que puedan acceder a ellos todas aquellas entidades públicas y privadas que finalmente son las que toman las decisiones estratégicas para la región”, informa el investigador.

El académico agrega que el uso de estos datos abiertos permitirá “reaccionar mejor ante emergencias ambientales como floraciones de algas nocivas, eventos de vientos severos que afecten los centros de cultivos y que pueden producir escapes de salmones, cambios químicos en la composición del agua debido a erupciones volcánicas y alteraciones biogeoquímicas del agua y los sedimentos debido a contaminación urbana desde Puerto Montt y localidades aledañas, así como directamente desde la acuicultura”.

Objetivos del observatorio

El objetivo del Omare es generar y analizar información ambiental que permita comprender y evaluar la variabilidad natural y/o los cambios antropogénicos, de escala regional y global, que afectan el Seno de Reloncaví y sus zonas aledañas y, de esta manera, proponer estrategias y acciones para la sustentabilidad de estos espacios costeros.

A su vez, el proyecto –que aún está en desarrollo– busca crear, mantener y expandir progresivamente un sistema permanente de registro, transmisión en línea y manejo de datos oceanográficos, meteorológicos y biogeoquímicos del Seno de Reloncaví, Fiordo Reloncaví, Canal de Chacao y el Golfo de Ancud, garantizando y mejorando progresivamente la calidad del sistema de generación de datos del observatorio, incluyendo boyas, estaciones de monitoreo y procedimientos de análisis en laboratorio. También se espera facilitar y liderar, por medio de la mantención y análisis de la base de datos, el monitoreo ambiental y la generación de alertas tempranas de eventuales fenómenos naturales que pueden transformarse o provocar catástrofes ambientales debido a su impacto, así como contribuir al desarrollo del sector público y privado regional y nacional mediante productos derivados directamente del sistema de observación.

Iván Pérez-Santos explica que “la información online disponible en la actualidad tiene que ver con los registros de la boya, pero el Omare analizará y entregará datos más amplios, así como indicadores de variables físicas, químicas, biológicas e incluso sobre toxinas marinas del área del Seno de Reloncaví. Esa información se agregará a las mediciones de la boya relacionadas, fundamentalmente, con oceanografía y atmósfera solo en la superficie. En otras palabras, hoy también se analizarán los 250 metros de volumen de agua que hay bajo la boya”.

El investigador precisa que, “prontamente, vamos a agregar a la plataforma toda la información de los diferentes muestreos y actividades que se están haciendo en torno al punto de muestro de la boya oceanográfica y también de sus zonas aledañas, como el sector de Metri y Caleta La Arena, entre otros, fortaleciendo el carácter de ciencia abierta que nos caracteriza como universidad. Estos datos podrán ser consultados por entidades públicas y privadas y esperamos aportar con esto a la toma de decisiones estratégicas para la región”.

Ecosistema del Canal Tenglo

Uno de los próximos proyectos del Omare, que se enmarca en el Programa de Redes Territoriales de Investigación de la Universidad de Los Lagos, es el denominado “Estudio interdisciplinario del ecosistema del Canal Tenglo: Procesos oceanográficos, ecológicos y biogeoquímicos”, cuyo objetivo es estudiar y evaluar los efectos de la actividad antropogénica sobre el ecosistema del Canal Tenglo, con la misión de generar un plan de manejo y conservación que garantice su uso sustentable.

Conforme con lo explicado, en el Canal Tenglo de Puerto Montt se concentra una serie de actividades antrópicas, tales como astilleros, terminales marítimos, curtiembres, plantas procesadoras de recursos hidrobiológicos, muelles y puertos para embarcaciones menores y mayores, las que pueden causar un impacto negativo sobre el medio ambiente al aportar residuos como parte de sus procesos productivos.

De esa forma, este proyecto pretende contribuir con el cuidado y conservación de los recursos biológicos que habitan en el Canal Tenglo y en sus zonas aledañas, detectar las principales fuentes de contaminación en el canal y elaborar estrategias de difusión y divulgación sobre la protección y cuidado del medio ambiente local, entre otras acciones. Aquí participa un equipo multidisciplinario de diez investigadores del Centro Imar de la ULagos en colaboración con la empresa Oxxean y otras universidades nacionales.

Dentro de este contexto está contemplada la instalación en el Canal Tenglo de una nueva boya oceanográfica en colaboración con Innovex y con el apoyo de Oxxean, alianza que surge “ante la valoración de la empresa privada hacia la relevancia de los resultados de las investigaciones de la ULagos”, según han manifestado desde la universidad.

La gerente de Operaciones de Oxxean, Tatiana Prambs, sostiene que “el trabajo conjunto con el Centro Imar busca conocer, desde una perspectiva científica, las principales características del Canal Tenglo, el cual tiene una enorme importancia para el desarrollo de los distintos actores que convergen en torno a éste: pescadores, familias recolectoras, transporte marítimo y la industria acuícola, entre otros, sin olvidar a los pobladores que habitan en las orillas”.

Añade que “el canal es fuente de trabajo para muchas familias. Además, es una plataforma náutica para el deporte y el turismo. Poder acceder a esta información será, sin duda, de gran ayuda para el mundo privado y público, para conocer nuestra zona, sus características, su vida y su evolución, permitiéndonos tomar decisiones fundamentadas en argumentos científicos sólidos, que vayan de la mano con nuestra comunidad, nuestro entorno y nuestro ecosistema”.

Desde la ULagos esperan que el observatorio Omare se transforme en un motor de ciencia abierta para la sustentabilidad en la zona sur del país. Asimismo, afirmaron que vislumbran seguir “articulando esfuerzos del mundo público y privado con el fin de generar proyectos de alto impacto y beneficio para toda la ciudadanía”.

Nota original en Aqua