
Vinculación ciencia y comunidad: Un trabajo a largo plazo
Se acaba el año y es momento de hacer un breve balance sobre las acciones desarrolladas en cuanto a vinculación del CIEP con la comunidad, tanto regional como de afuera. Los esfuerzos en materia de investigación son variados y se reflejan en el cuantioso número de proyectos que actualmente ejecutan científicos del Centro, los que bordean los treinta.
En materia de acompañamiento científico a la comunidad escolar, se han fortalecido los convenios de apadrinamiento que CIEP mantiene con la Escuela poetisa Gabriela Mistral de Puerto Aysén y con el Liceo Arturo Prat Chacón de Puerto Cisnes. Con ambos establecimientos hemos cerrado recientemente nuestro plan de actividades, instalando la boya científica Gabriela Mistral en la Laguna Los Coipos, y realizando un taller de arqueología en terreno, al norte de Puerto Cisnes por el canal Puyuhuapi. Ambas exitosas iniciativas nos han dejado en un muy buen pie para desarrollar e innovar con actividades educativas que fomentan el espíritu científico y el asombro en los jóvenes de nuestra región. Podemos mencionar también otras actividades desarrolladas, como salidas a terrenos a bosques nativos dentro de reservas nacionales de Conaf, talleres de toma de muestra de recursos bentónicos y columnas de aguas, con la posterior identificación de especies en el laboratorio, talleres de ilustración científica, exposiciones, seminarios, conferencias, y un largo etcétera.
Más allá de la esfera educativa escolar, también ha existido una fecunda relación con entes de investigación de nivel educativo superior, como el trabajo conjunto con la Universidad de Aysén y Austral de Chile, el Museo Regional y otras organizaciones, como el programa Copas Sur Austral de la Universidad de Concepción.
En definitiva, el trabajo llevado a cabo este año 2017 nos confirma que el interés por temas científicos ha ido creciendo, gracias a una reciprocidad entre el público fiel que nos acompaña en nuestros espacios de divulgación científica, y a la confianza de nuestros científicos en que transmitiendo su labor fuera de la sala de clases, se generan sinergias siempre positivas en pos de investigar nuevas materias, interesarse por fenómenos de la naturaleza y experimentar para obtener mayor conocimientos; tanto desde un nivel básico o amateur hasta lo que se consigue por medio del desarrollo de ciencia aplicada, y, por supuesto, el nivel superior de publicar los resultados en revistas especializadas de ciencia.
Por estas razones el 2018 será un año lleno de desafíos en ciencia nueva y en diálogo con la comunidad y sus diversos intereses.