Nueve medidas basadas en el océano para las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional de Chile.

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Año: 2019

Autores: Farías, L., K. Ubilla, C. Aguirre, L. Bedriñana, R. Cienfuegos, V. Delgado, C. Fernández, M. Fernández, A. Gaxiola, H. González, R. Hucke-Gaete, P. Marquet, V. Montecino, C. Morales, D. Narváez, M. Osses, B. Peceño, E. Quiroga, L. Ramajo, H. Sepúlveda, D. Soto, J. Valencia, E. Vargas, F. Viddi.

Palabras clave: Cambio Climático, Océano, Adaptación, Vulnerabilidad

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INVESTIGADORES

Diego Narváez Rodríguez
Investigador Titular Línea 1
Eduardo Quiroga Jamett
Investigador Asociado Línea 2
Camila Fernández Ibáñez
Investigador Asociado Línea 5

Las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) se han convertido en un instrumento clave para comprometer principalmente metas de mitigación y adaptación al cambio climático. Gestadas en el Acuerdo de París (2015) aspiran a cumplir dos de sus objetivos más ambiciosos: mantener el incremento de la temperatura global muy por debajo de los 2°C, respecto a la era preindustrial, y fortalecer y aumentar la capacidad de adaptación y resiliencia a los efectos adversos del cambio climático.

La actualización de las NDC el año 2020 las llevará a convertirse en un instrumento ambicioso y con trazabilidad, luego de la  declaración de limitar a 1.5 °C el incremento de temperatura al 2030 (IPCC, 2018) y la cumbre del clima de Katowice (COP24). Chile, ejerciendo la presidencia de la COP25, se debe comprometer a metas más ambiciosas, transparentes y progresivas, entre ellas, la carbono- neutralidad, la COP azul y la economía circular.

La mesa Océanos del Comité Científico COP25, a partir de una metodología participativa y colaborativa, propone nueve medidas basadas en el océano, para contribuir a la meta de reducción de sus emisiones, y realiza un análisis de los alcances que tiene la primera propuesta de actualización de las NDC (2020) en el tema océano. Las medidas propuestas en este informe colindan con acciones que: 1) favorecen el secuestro de carbono, como soluciones basada en naturaleza (carbono azul); 2) reducen las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) en la economía del océano; y 3) abordan la vulnerabilidad, riesgos e impactos del cambio climático en el sector pesca y acuicultura, enfocándose en la inequidad social y de género, y la construcción de capacidades relativa a implementar un sistema observación del océano y reducir brechas en su conocimiento, gestión y administración.

Se refuerza en el concepto de entierro de carbono como el resultado del funcionamiento a largo plazo de una compleja red de procesos del ciclo del carbono, donde los sedimentos marinos y suelos costeros se constituyen como el mayor reservorio de largo aliento de carbono en el planeta. Al respecto, se reúnen antecedentes de la ventaja competitiva que tiene Chile  respecto a la protección de fondos marinos, marismas y bosques de algas pardas; ecosistemas de fundamental importancia para la mitigación del cambio climático, pero, específicamente, vulnerables a su impacto y a la acción humana.

Respecto a la economía del océano, la reducción de la emisión de GEI por parte de actividades como el transporte marítimo, acuicultura y el uso de energías marinas son medidas muy factibles e internacionalmente comprobadas, cuyos costos-beneficios van en directa relación con los compromisos y mercados internacionales. Este es especialmente relevante para la acuicultura y la economía circular. Finalmente, para adaptarse deben existir capacidades en un Sistema Integrado de Observación del Océano Chileno (SIOOC) que incluya alertas ambientales tempranas y proyecciones, de modo de reducir riesgos y conflictividades ambientales y sociales, y disminuir las brechas de conocimiento, de gobernanza y económicas respecto al océano.

Lo que importa es transformar los compromisos en acciones/medidas trazables, y al respecto, dada su vocación oceánica y su  dependencia a este medio, Chile debe tener unas NDC ambiciosas que incluyan los hábitats y ecosistemas marinos (carbono azul) en los presupuestos de carbono nacional (además de las contribuciones en materia de cambio de uso de la tierra y silvicultura, UTCUTS), declarar co-beneficios, dar valoración económica de los servicios ecosistémicos ambientales, y formular políticas públicas dirigidas a la
conservación.

El presente informe releva la necesidad de generar voluntad política para fortalecer el marco normativo y/o legislativo que permita proteger a los sistemas costeros que cumplen importantes funciones para el cambio climático; fortalecer la capacidad adaptativa de las comunidades pesqueras y acuicultoras, y comprometer Áreas Marinas Protegidas con planes de manejo al corto plazo de modo de aumentar el nivel de ambición y alcanzar la carbono neutralidad.