
Cambio Climático “Es tiempo de actuar ya»
En diciembre se desarrollará en Santiago la versión 25 de la más importante cumbre global del medio ambiente, la COP. En ella, representantes de casi 200 países se reunirán para tratar temas como la electromovilidad, el cuidado de los océanos y de la Antártica, la economía circular y la protección de bosques y ecosistemas. En resumen, buscarán iniciativas para proteger a la Tierra del devastador Cambio Climático.
De Revista Nos entrevistaron a Diego Narváez, investigador de COPAS Sur-Austral, aquí el extracto de la conversación:
Y ese mar que…
El último eje de la COP25 dice relación con los océanos y la Antártica, “temas muy relacionados entre sí”, opina Diego Narváez, Dr. en Oceanografía, agregando que incorporarlos a esta Conferencia es un claro llamado a tomar conciencia de la importancia de preservarlos.
Y el peligro más conocido son las cerca de ocho toneladas de plástico que llegan al mar año a año, afectando a las especies que allí habitan. El problema es tan grave, que los científicos estiman que, de seguir así, en 2050 habría más plástico que peces en el mar.
El académico del Departamento de Oceanografía UdeC, e investigador asociado al COPAS Sur Austral, detalla que los océanos, al igual que los bosques, “son grandes sumideros naturales de carbono, proceso que realizan a través de corales, peces y plancton, captando cerca del 25 por ciento del CO2 de la atmósfera”.
Añade que el océano es también un gran productor de oxígeno, generado gracias a micro y macroalgas; que ayuda a controlar el clima en las ciudades costeras, disminuyendo las temperaturas extremas, y que sus corrientes redistribuyen el calor en el mar y en la atmósfera, repartiéndolo por todo el planeta.
Sin embargo, la temperatura del mar ha aumentado en 0,1 grados. La cifra parece insignificante, pero no lo es, pues este calentamiento, producido por la mayor acumulación de CO2 en la atmósfera, llega hasta casi los 800 metros de profundidad, donde habita gran parte de las especies marinas. “Todo cambio en la temperatura del agua afecta los ecosistemas. Al aumentar, los gases se solubilizan y absorben más, y acidifican el agua”, enfatiza Narváez.
Esa mayor acidez afectaría a las especies que viven ahí, sobre todo a los organismos calcáreos en la formación de sus caparazones o conchas… y ni hablar de los corales, que producto de esto están desapareciendo.
Es en este sentido que el oceanógrafo enfatiza la importancia de contar con un modelo de observación de variables oceanográficas, como temperatura, salinidad, pH u oxígeno. “Chile no tiene sistemas permanentes de observación del océano. Hay menos de cinco en 4.000 kilómetros de costa… Por eso, cuando aparece marea roja o hay varazón de peces, los científicos analizan las causas del fenómeno después de que pasó. No pueden anticiparse o dar una alerta porque carecen de registros históricos y mediciones en tiempo real. Medir es fundamental, pues solo así podemos saber si lo que pasa es normal, qué tan grave es, o cómo afecta a los distintos ecosistemas e, incluso, a las personas”, sostiene el investigador.
¿También la Antártica?
La Antártica es uno de los últimos lugares poco intervenidos por el hombre y, justamente por ello, es necesario protegerla.
Chile, en su calidad de país antártico, en los últimos años ha desarrollado allí un creciente quehacer científico. De hecho, según la página del Instituto Antártico Chileno, en 2019 se contemplan 106 proyectos de investigación, lo que lo hace “el año de mayor apoyo a la ciencia antártica en la historia nacional, dado el volumen de investigaciones involucradas, el número de científicos asociados y la amplitud de la cooperación con investigadores de otros países”.
A pesar de las iniciativas científicas, el continente blanco también se ha visto afectado por el Cambio Climático. Retroceso de glaciares, derretimiento de los hielos polares, aumento del nivel del mar, daños a la biodiversidad y especies en riesgo de extinción son algunas de sus consecuencias.
A fines del año pasado, en la Convención Mundial para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos, se propuso crear el mayor santuario marino en sus aguas. Implicaba una zona de protección marina de 1,8 millones de kilómetros cuadrados. Desgraciadamente la idea, apoyada por Chile entre otros países, no prosperó, pues no se alcanzó consenso al respecto.
Los científicos llaman a no desistir, ni en esta, ni en otras iniciativas que apunten a proteger el planeta.
Y es que el cambio climático existe, y el hombre tiene un rol protagónico en su mitigación. Ahí radica la importancia de los acuerdos que suscriban los países en la COP este año. Sin embargo, los compromisos asumidos debieran trascender a los mandatarios y a sus gobiernos, e involucrar a toda la ciudadanía, pues todos debemos entender la urgencia de hacernos parte de esta lucha, de cambiar nuestros hábitos y llevar una vida más sustentable. Las palabras no bastan, pues como dice el eslógan de la COP25: “Es tiempo de actuar”.
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