Salmonicultura, uso de pesticidas e impactos: cuidar el equilibrio

Salmonicultura, uso de pesticidas e impactos: cuidar el equilibrio

Camila Fernández, académica UdeC e investigadora de Incar y Copas Sur-Austral trabaja en una línea de estudios sobre el empleo de estos productos en la industria, hallando efectos positivos y negativos en la microbiota. Desarrollar el cultivo de salmones de forma sustentable es la clave.

El cultivo de salmones o salmonicultura es la principal actividad de la acuicultura en Chile, con un polo de desarrollo ubicado en la zona sur-austral que genera que el salmón sea el primer producto de exportación no minero del país y ser uno de los principales exportadores de distintas especies de salmónidos en el mundo.

Una actividad que se realiza en medio de ecosistemas acuáticos naturales y cuyos potenciales efectos ambientales son siempre materia de interés social y científico, como los impactos de los tratamientos químicos que se emplean en los centros de cultivo, como los pesticidas de uso agrícola para combatir patógenos que afectan a salmónidos, particularmente la caligidosis (piojo de mar). Tema al que se ha dedicado Camila Fernández, doctora en Ciencias del Mar mención Biogeoquímica Marina, académica del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción e investigadora del Centro Interdisciplinario de Investigación Acuícola (Incar), del Centro de Investigación Oceanográfica Copas Sur-Austral y del Laboratorio Internacional Asociado Mast/Morfun.

En últimos años ha estudiado diversas aristas vinculadas al efecto en la microbiota de las concentraciones de pesticidas en las aguas, particularmente de Chiloé (Región de Los Lagos) y Llico (Región del Biobío) y hace poco, en una revista científica internacional, se publicó un paper del que es coautora y aborda cómo pueden afectar la capacidad de hacer fotosíntesis de las microalgas y a bacterias. Antes, el foco de investigación fue el CO2 atmosférico que ingresa al océano.

Equilibrio

La investigadora precisa que “el uso de productos químicos, en general, no está asociado forzosamente a una toxicidad letal o que vaya a dañar a especies no objetivo (no salmones) matándolas, sino que puede tener efectos contraintuitivos: algunos se benefician, otros no”. Ahí la interrogante científica: ¿cómo y quiénes pueden verse favorecidos o perjudicados?, sobre todo considerando que muchos pesticidas son de origen orgánico. Entonces, por ejemplo, si hay pocos nutrientes disponibles o mucho de un tipo, podría existir la posibilidad de usarlo de reserva y/o modificar la cantidad de nutrientes que se procesan en el agua, comenta.

Y los resultados muestran que la respuesta es variable y depende de dónde se usen los pesticidas: “encontramos que en determinadas circunstancias sí modifica la fotosíntesis y la composición de la comunidad”. Al respecto, Fernández hace énfasis en que “más que eliminar grupos no objetivos, lo que estamos haciendo es modificar la composición del ecosistema y, potencialmente, provocar problemas en su capacidad de acumular nutrientes y procesarlos”. Advierte, además, que “el uso combinado de pesticidas tiene un efecto más significativo que el de uno solo, porque puede ser acumulativo o aditivo unos con otros” y que, justamente, “muchas veces se combinan los productos o se hace un tratamiento después del otro, o no se coordinan entre centros de cultivo”, mezclándose igual los productos en aguas que no conocen de límites.

De ahí que Camila Fernández enfatiza que, en miras a mitigar posibles impactos, además de cuidar los productos empleados, debe existir un mínimo de coordinación entre los centros, porque “siempre hay que tener un equilibrio entre las capacidades del ecosistema para procesar nutrientes y otros compuestos de origen antrópico y nuestras necesidades de generar seguridad alimentaria”, resalta. No es deshacerse de la salmonicultura, sino desarrollarla con sustentabilidad.

Siguiendo la línea, el objetivo de estudio ahora es ver la respuesta a nivel genético en distintos organismos del esfuerzo de solventar el contacto con un pesticida, ya que aclara que “puede que no se vea un efecto en la fisonomía, pero sabemos que esa resistencia cuesta metabólicamente”. Por cuáles vías metabólicas es más costoso, cuánto les cuesta recuperarse o qué efectos podría haber a largo plazo en aspectos como la reproducción son las próximas preguntas a responder.

Lee la nota completa escrita por Natalia Quiero para Diario Concepción