Paisaje sonoro submarino y ruido: el reto de acortar las brechas de conocimiento

Paisaje sonoro submarino y ruido: el reto de acortar las brechas de conocimiento

En Chile hay pocos estudios sobre la contaminación acústica submarina causa por el humano, fenómeno que puede ser muy impactante, y una investigación con participación de la Ucsc y UdeC llenará vacíos para tres zonas muy relevantes para la costa nacional.

Olas, cantos de ballenas, silbidos de delfines, chasquidos de camarones y vocalizaciones de peces son sonidos que naturalmente hay en el ambiente submarino; geo y biofonías conforman el paisaje sonoro y vitales para organismos marinos que se comunican u orientan a través de señales acústicas.

¿Qué pasa si al paisaje sonoro submarino se añaden los sonidos provocados por el humano? Conocimientos que proveen estudios en campos de la biología o la más joven bioacústica marina permiten responder que el ruido antropogénico es un contaminante ambiental sensorial, que interactúa con las señales acústicas naturales, interfiere e impide o limita que los animales puedan percibirlas, advierte el biólogo marino Víctor Molina, investigador del Magíster en Ecología Marina de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc). Además, añade un factor estresante. Así, la interacción podría perturbar actividades biológicas relevantes para el crecimiento y desarrollo, y según lo reportado en la evidencia detalla que se sabe que “el ruido puede interferir y afectar varios procesos en los organismos, como comunicación, generar pérdida de audición temporal o permanente, producir cambios en la alimentación, efectos sobre las conductas de apareamiento y alteraciones fisiológicas como aumento de la demanda energética para compensar el efecto de soportar altos niveles de ruido”.

Así, pone en riesgo a ejemplares, poblaciones y hasta ecosistemas que sustentan al océano y sus vitales funciones como producir oxígeno o brindar recursos naturales que son alimento y sostienen actividades económicas cruciales para la subsistencia humana.

Vacío de información

Dramática paradoja. La preocupación se exacerba en tanto aumenta la actividad humana en torno al mar (transporte, pesca, recreación y actividad industrial o construcción en zonas costeras), por lo que hay países en que el fenómeno se ha comenzado a considerar como eje en planes de manejo de áreas marinas protegidas (AMP).

Pero, falta mucho por avanzar en estudios sobre paisaje sonoro e impactos del ruido antropogénico, con grandes vacíos de información y acción en Chile que Molina espera aportar a llenar con la investigación que desarrolla en el marco de su tesis de grado, dirigida por el doctor Iván Hinojosa, académico de la Facultad de Ciencias Ucsc, y que cuenta con la participación de la doctora Susannah Buchan, investigadora del Copas Coastal de la Universidad de Concepción, entre otros centros de investigación y proyectos clave en la obtención de datos para este trabajo que busca caracterizar el paisaje sonoro en tres zonas relevantes para la costa chilena e impacto del ruido antropogénico sobre el zooplancton.

Investigación pionera

La Isla de Chañaral en la Región de Atacama, y Puñihuil y Golfo de Corcovado en la zona austral son las escogidas, pues Víctor Molina afirma que “son ecológicamente relevantes en la costa chilena y tienen actividades antropogénicas contrastantes”. “Son muy productivas, hay mucha presencia de zooplancton. Al existir abundancia, existe mayor presencia de todos los individuos que se alimentan de él”, precisa. Pero, cuenta que en la Isla de Chañaral y Puñihuil hay actividades humanas vinculadas al turismo por avistamiento de cetáceos y pesca artesanal, y el Golfo de Corcovado es una zona de alto tráfico de embarcaciones mercantes. Ello se traduce en que hay tránsito marítimo, embarcaciones mercantes o con motores fuera de borda, entre otros factores.

En la caracterización del paisaje sonoro de estas zonas, se espera determinar qué sonidos están presentes, cuándo abundan o cómo cambian en distintos horarios o estaciones del año y cuánto tiempo estaría libre de ruido humano.

En cuanto al zooplancton, grupo compuesto por pequeños organismos, principalmente invertebrados y larvas de peces que están flotando en la columna de agua, aclara que ha sido muy poco estudiando en relación al ruido humano y son de gran relevancia en la trama trófica. “El principal rol ecológico del grupo es la transferencia de carbono desde el fitoplancton hacia niveles superiores de la red trófica. El zooplancton se alimenta de fitoplancton, que cumple rol similar a las plantas terrestres (transformar CO2 mediante la fotosíntesis). Además, el zooplancton es alimento de animales más grandes como peces que, a su vez, son presa de animales aún más grandes como tiburones, ballenas y delfines. De esta forma, el zooplancton es un eslabón fundamental para que el resto de las especies marinas puedan existir”, sostiene el biólogo marino.

Se trata de una investigación pionera, pues sería la primera que describe el paisaje sonoro en las costas continentales y potencial efecto del ruido en organismos del plancton.
Al respecto, cuenta que para Chile sólo hay dos papers sobre paisaje sonoro submarino, uno en las islas oceánicas Rapa Nui y Juan Fernández, y otro en un Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos en la Región de Valparaíso.

Impacto

La gran meta de los resultados de la investigación es impulsar o sentar las bases de nuevas políticas públicas y planes de manejo en AMP locales que consideren el paisaje sonoro e impacto del ruido.

 

Textos: Natalia Quiero Diario Concepción